Empecé el año brindando con los amigos, por cada propósito, un brindis. Y no pararon de surgir ideas. De pronto todos teníamos un montón de cosas que queríamos dejar hechas en este 2006.
Tres botellas de cava después (fueron tres porque no teníamos más) dejamos de hacer nuevos propósitos, no por falta de ganas e imaginación, porque teníais que escuchar algunas de las últimas ocurrencias que fueron saliendo.
Yo propuse unos cuantos también, que aunque fueran “repes” del año pasado, estoy segura de que también valen (lo que cuenta es la intención, ¿no?). Total, que tengo un montón de cosas que hacer en este año, un montón de cosas con las que disfrutar, o cabrearme, o descabrearme, o reir, o volver a brindar. Lo importante es tenerlas.
Ah, y otra cosa aún más importante: como he sido muy buena (¡¡ssshh, esos del fondo, silencio!!), SS.MM. Los Reyes Magos de Oriente me han dejado lo que les había pedido, un poco más de tiempo, que siempre se me queda corto, pero dicen que como este regalo estaba muy solicitado, más que la alisadora Rowenta o el camión de basura de los clic de famobil o la ipod, se les han acabado las existencias y no me lo podrán dar hasta la semana que viene que les vuelva a llegar el pedido de fábrica. En fin, esperaré unos días más. Eso significa que espero a partir de la semana que viene volver a ser la visitadora más ilusionada de cada uno de vuestros blogs y la escritora más ocurrente en el mío, que no es poco.
Besos a todos y todas. Y creedme, que yo lo sé, que este año, será EL AÑO (al menos hasta que llegue el siguiente, que entonces hablaremos).
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